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Y LLEGUE A BOGOTÁ

Visitando Bogotá imagine que me recibiría una ciudad fría atestada de personas indiferentes que te cruzas en la calle y no te miran a los ojos (era la 6ta vez que la visitaba), no se si tal vez las circunstancias, la gente o el momento me enseño que no debía juzgar tan pronto sin conocer la inmensidad del asunto.

El primer día me encontré una cara amable una sonrisa de un amigo que no veía hace 5 años y que me ilumino los demás días en un momento donde necesitaba palabras y pensamientos profundos, justo lo que necesitaba. Conocí gracias a él  park way, La Candelaria, la Torre Colpatria y concluí mi noche en el mejor lugar: “La feria del Libro”.

Soy de ese tipo de persona que necesita libros para sentirse feliz y completa, fue como un día de esos en donde fui niña de nuevo, conocí nuevas personas, y me desconecte del mundo del cual venia.

En el día dos me reencontré con otro buen amigo, previamente en un hermoso tiempo para mi, aprecie el sabor de un café y la lectura de un libro “tres metros sobre el cielo” ; ubicada en los alrededores del Centro Comercial Andino, literalmente me sentí como el titulo del libro que leía y pensé … esta ciudad es para mi.

Mi amigo y yo escogimos un restaurante en la 85 “Teriyaky Suhi Bar” lo recomiendo a ojo cerrado no solo por la compañía, sino también por el deleite de comida que pude atestiguar y el ambiente tan complaciente que percibí.

En la tarde fui invitada a un taller de meditación, respiración y masajes en la Zona G,  conocí  personas de la ciudad, que me enseñaron que en todos los lugares puedes encontrar una conversación amena, una sonrisa y una historia que te aporta a tu ser.

Terminando la noche finalice en la Zona T de Bogota, 1 cerveza y cóctel hasta la 1am y la larga conversación que me hizo entender, que necesitaba conectarme de nuevo con mi yo interior.

El Domingo en la mañana sentí tanta paz… tuve unos días de reflexión en una ciudad que enmarcan como “fría” pero que en realidad abrió mi mente; Ahí en el Parque Simón Bolívar observando un lago, mi amigo me dijo: te traje una piedra, la mas grande que encontré, tómala y desde lo mas profundo de tu corazón, pídele al universo lo que mas deseas en este momento.

Pedí ser feliz.

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EL DÍA DE HOY

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EL DÍA DE HOY

De que se trata la vida me cuestiono en el tiempo y descubro cada año que de aprender y amar pero sobre todo de amar; de amarnos a nosotros mismos, lo que hacemos, a nuestra familia a nuestros amigos y a quien nos acompaña en el recorrido.

Atravieso el centro de la ciudad y encuentro en el pasar, calles hundidas en miseria, niños que deberían estar a las 7 de la mañana yendo con su uniforme escolar a estudiar; veo jóvenes consumidos en las drogas y encuentro en sus ojos penumbra y desesperación. Trato de pensar que no todo es así y tal vez mi clamor es escuchado y encuentro una niña que sonríe con su morral, sus zapatos no tan lustrados y su mamá o papá de la mano. Encuentro en otras esquinas los perros moviendo la cola, contentos de ver comida que dejan por ahí. Hombres y mujeres que hacen su sustento diario con la venta de algún pandebono o buñuelo, manjar de los desayunos de la ciudad. Me alegro de ver que una parte oscura del centro, brilla con estas personas que tratan de llevar un presente y construir un futuro para ellos y su familia.

Llego a mi puesto de trabajo y conozco un caso que me impacta y conmueven de un angelito de 4 años que en un fin de semana adquiere una enfermedad que le hace perder la vida, me inquietan más sus padres y sus hermanos, que lo recuerdan como un ángel tan perfecto que debía ser llamado al cielo para concluir su estadía en lo que llamamos nosotros espacio terrenal.

No todo es sombrío no podemos decir que observe solo la oscuridad del día de hoy, pues también recordé por primera vez que este año necesitaba amarme a mí misma y lograr todo aquello que no podía lograr por miedo a perder personas en el camino, o invertir mi dinero y perderlo. Hoy no tengo miedo de ser feliz, de seguir adelante, de tatuarme, de hacer el amor solo por gusto y no por verdadero amor. No tengo miedo a decirle NO a lo que no quiero hacer y mucho menos a arriesgarme en un viaje donde pueda perderme y encontrarme al mismo tiempo.

Hoy debo decir que la vida se trata de riesgos y de amar, de amar esos amigos incondicionales que te escuchan hablar y llorar muchas veces del mismo tema, que te aconsejan y te dicen desde su punto de vista que todo va a estar bien y que cuando está mal te dicen que no es tu culpa, solo que a veces el destino es así… perfecto en su sabiduría.

Reconocer que el amor que te puede brindar tu familia es más grande que cualquier cosa que puedas conocer, no solo es sangre es algo más, incluso creo que el hilo rojo no solo une parejas también une familia y hasta amigos “podrá estirarse, contraerse pero jamás romperse”.

Agradezco cada día por levantarme con todos estos sueños, con estas ganas de querer cambiar el mundo, de conocer desde el fondo de su corazón a las personas, de ayudar a alguien con una llamada, con un hola o un te quiero, agradezco tener una cama que aunque prestada me ayuda a descansar, tener un trabajo en el cual puedo aportar a mejorar una parte del universo, tener un cuerpo que aunque no es perfecto me permite sostenerme, caminar, disfrutar de lo que conozco como vida; le agradezco al destino por señalarme que todo fluye si lo dejamos fluir, que no soy perfecta pero que cada aprendizaje me ayuda a crecer y a mejorar. Que días como hoy sonrío con cualquier excusa, para demostrarle a la vida que le agradezco sobre todo a ella por hacerme quien soy hoy.

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Perderse en ti

Me pierdo en la espesura de tus ojos en aquellos deseos de tenerte cerca, te respiro dentro de la suave brisa que toca mi rostro, aunque me ilumina el brillo de una bombilla que se asemeja a tus ojos color avellana.

Y estás ahí tan fuerte y tan capaz de montar sobre mí la luna y unas cuantas estrellas más .

Me pierdo en tu presencia pero encuentro un bosque de árboles frondosos y troncos robustos y descubro en la inmensidad de este verde espacio, que tan solo con tocarte, puedo transformar mi universo en arte.

Aunque no lo creas me pierdo en ti.

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Nos conectamos

Creo en las conexiones espirituales entre las personas, conexiones que surgen solo con hablar, verse o tocarse por primera vez; algunos son escépticos a ello pero tal vez no entienden el mundo de la misma manera en que lo vemos los soñadores. A veces sin importar el tiempo, la distancia, los protocolos o las etiquetas, hay personas que inexplicablemente hacen parte de tu memoria en el constante presente; creo que tal vez coincidir con ellos tiene un objetivo, tal vez aprender algo para nuestro crecimiento; solo sé que más allá del amor, la amistad o un lazo intimo como el de una madre y un hijo, sin explicación alguna a veces somos parte de alguien, fluimos gracias al contacto con esas personas o simplemente es más sencillo ser nosotros mismos… sin máscaras o presunciones vagas.